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"Lo que Yunnus no nos dijo"

En 2006, Mohammad Yunnus ganó el Premio Nobel de la Paz por su propuesta del Banco de los Pobres. Sin embargo, a fines de 2018, el economista reconoció que su trabajo no ha tenido el impacto que siempre esperaba.

En una entrevista con el portal Cuarzo, admitió: "Después de 42 años, nuestro trabajo sigue siendo los márgenes, el microcrédito sigue siendo un asunto de ONG, una nota para el sector financiero". Y para cerrar con una controversia, lanzó una propuesta para crear un banco para los pobres y otro para los ricos.


Conocí a profesor Yunnus hace muchos años en España en una conferencia sobre Microcredit, a la que me invitó la Fundación Codepa. Después de su charla, tuve la audacia de sugerir que el ahorro y no crédito, era la necesidad fundamental de las familias más vulnerables. En este sentido, lo invité a hacer un esfuerzo para promover los ahorros como un elemento clave para reducir la pobreza.

Pero el micro-crédito fue la "estrella del baile" y ni el profesor ni las personalidades que lo rodean en ese momento, se atrevieron a cuestionar lo que era la tendencia de la moda.

Aquellos que han seguido mi carrera en este tema saben que he señalado durante mucho tiempo que "Microcredit es un error histórico". Un error costoso, que llevó a dirigir miles de millones de dólares por su promoción durante casi 40 años.

Ya algunos estudios han señalado que el microcrédito ha tenido poco o ningún efecto en la reducción de la pobreza y ahora el propio Yunnus reconoce abiertamente la naturaleza marginal de su impacto.

Para modificar este lío histórico, el ganador del Premio Nobel ahora propone "un sistema financiero para los ricos y otro para los pobres". Sin embargo, creo que el origen del problema sigue siendo el mismo: creer que el crédito es la necesidad financiera fundamental de las familias pobres.

A veces, intenté explicar el error al decir que cuando Yunnus le ofreció crédito a la gente de Jobra (Bangladesh, donde comenzó su programa), si hubiera caminado unas cuantas cuadras más adelante, habría encontrado que las personas se reunían para utilizar un mecanismo financiero universal de ahorro y crédito propio de las comunidades vulnerables. Para decirlo simbólicamente ", Yunnus se quedó en el crédito y no caminó hacia el ahorro".

Estos mecanismos son conocidos por muchos nombres: Tandas en México, Susuo o Tontines en algunos países africanos y europeos, Pasanakus en Bolivia, Juntas en Paraguay, San En El Caribe, Mutuelles en Francia, Fondos de Chit en Asia, etc. En el mundo académico. Se conocen como "Asociaciones Rotativas de ahorro y créditos (ARCAS).

Si hubiéramos invertido un poco de lo que ya se ha invertido en la promoción del microcrédito, para generar mecanismos de ahorro eficientes, seguramente el impacto en la pobreza hubiera sido mucho mayor.

Detrás de esta nueva propuesta de Yunnus, se reconoce otro error doloroso y costoso: la banca como estrategia de inclusión.

En el artículo que citamos, Yunnus dice que "la palabra inclusión es sospechosa", porque se refiere a la práctica de incorporar a los pobres en los bancos tradicionales y que ha sido un error, ya que no puede usar los mismos bancos de personas ricas en el Gente pobre.

Confundir la "bancarización" con inclusión sigue siendo un error muy común, especialmente entre los académicos y los tecnócratas. Para incluir financieramente a las personas, no es necesario que utilicen un banco.

En nuestro libro "La otra microfinanzas" publicados en 2011, propusimos "una estrategia diferente y complementaria para masificar los servicios financieros a los más pobres", no basados ​​en la banca, pero en una idea mucho más simple: "Mejorar los mecanismos financieros informales que son ampliamente utilizados. "

Algunos estudios en América Latina muestran que, a pesar de los años de "Banquarización" y los miles de millones de dólares gastados, 2 de cada 3 latinoamericanos ahorra de manera informal y cerca de 100 millones aún utilizan los mecanismos asosiativos informales para acceder al ahorro y crédito. Adicionalmente 61% de las cuentas de ahorros en la banca formal permanecen sin uso.

No todos los mecanismos financieros informales son "perversos y explotadores". En América Latina, por ejemplo, solo el 3% de los préstamos provienen de los llamados "prestamistas de barrio", mientras que más del 12% de la población utiliza ahorros asosiativos de ahorro y crédito informales (ARCAs).

En nuestro libro "La otra microfinanza", señalamos que estos mecanismos asociativos informales tienen un mal diseño y son altamente riesgos, pero si los mejoramos, pueden ser una estrategia muy adecuada para la inclusión y la educación financiera, que la simple bancarización.

El esfuerzo de "BAncarizar" ha sido largo y costoso, y aunque ha habido avances, esto ha sido marginal, tal y como el rpopio Yunnus lo reconoce.

La formalización (que no es lo misma que bancarizar) debe ser una estrategia progresiva, que implica reconocer y comprender los elementos culturales y emocionales de la población excluida. En este proceso, deben usarse diferentes estrategias. Uno de ellos debe ser mejorar, formalizar y ajustar estas prácticas financieras informales tradicionales que respondan, no solo a las necesidades reales de esa población excluida, sino que respetan y valoran esos elementos culturales y emocionales que, de alguna manera, explique por qué son tan Utilizado y popular masivamente.


Por Solomon Raydan

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